Experiencias Sociales - Prevención - Experiencia de Paz
Experiencia de Paz

Programa

Intermediación de Conflictos en Comunidades Parroquiales

Descripción
Con este programa la Arquidiócesis Primada de México –a través de la Comisión de Justicia y Paz– ha conformado en algunos templos de la ciudad capital Grupos de Intermediación de Conflictos, los cuales colaboran en la resolución de problemáticas cotidianas. Esto tiene la finalidad de que dichos problemas no trasciendan a otras instancias o desemboquen en situaciones graves de difícil recomposición social. Toda la información se maneja con suma discrecional y de manera profesional.

Alcances
Gracias a los Grupos de Intermediación de Conflictos ha sido posible la conformación de comunidades parroquiales más unidas, solidarias y fraternas, donde todos son conscientes de que existen posibilidades de llegar a acuerdos entre las partes involucradas y donde participa la comunidad de tal manera que se busquen soluciones creativas para prevenir dichas problemáticas antes de que las situaciones sean irremediables y afecte la armonía de la comunidad.

Destinatarios
Esta dirigido a todos los fieles católicos que tengan vocación de servir a los demás y sean atentos y sensibles a los problemas de su comunidad, que dediquen tiempo y de preferencia si son profesionistas o personas de buena voluntad comprometidas con el prójimo.

Implementación
Es realmente sencilla:
1. Durante un tiempo considerable el sacerdote da a conocer el programa al término de las celebraciones litúrgicas.
2. Hace constantes invitaciones a aquellas personas de la comunidad que tengan la capacidad y el tiempo para orientar o atender a quienes buscan solucionar algún tipo de conflicto.
3. Motiva constantemente a la comunidad a resolver sus problemas legales, jurídicos, familiares, matrimoniales, vecinales, etc. en los Grupos de Intermediación, antes de acudir a cualquier otra instancia.
4. Se da la capacitación a través de especialistas para el manejo de casos, su posible solución o canalización según sea la gravedad de la situación.
5. El sacerdote no participa en la resolución de conflictos, a menos que su intervención sea necesaria o solicitada por las partes.

Recursos
Computadora. Esto ayudará a tener un archivo histórico de los casos, que será la memoria, en los que ha sido necesaria la intervención del grupo, así como valorar periódicamente los logros obtenidos. Además de cuadernos, plumas, y otros. Una guía de direcciones y teléfonos de instituciones a donde acudir si el caso no puede ser solucionado en el espacio.
Espacio físico. Es importante que el Grupo de Intermediación de Conflictos tenga un espacio, donde este visible y accesible a toda persona con horario determinados para que los interesados sepan a dónde acudir en caso de ser necesario.
Personal. Es importante contar con el servicio de miembros de la comunidad capacitados en diferentes ámbitos: legal, civil, familiar, adicciones, escucha, tanatología, pastoral del duelo, justicia restaurativa, psicología, resolución de conflictos, etc.

Contacto
Lic. José Luis Aguilar
Dir. Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de México
E-mail: justicia.paz@live.com
Tel. 52083200. Ext. 1910

Intermediación logra comunidades más unidas, fraternas y solidarias

• Varias parroquias de la Ciudad de México ya cuentan con este servicio.

Roberto Alcántara
"Dicen sabiamente que es mejor un mal arreglo que un buen pleito; es decir, que conviene llegar a un acuerdo, aunque no sea muy ventajoso, y evitar los pleitos por ser bastante costosos y de resultados inciertos y no se logra reconciliar a ofendidos con ofensores".
Así piensa José Luis Aguilar, director de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de México, quien desde tres años se ha dado a la tarea de crear Grupos de Intermediación de Conflictos para solucionar cualquier tipo de problemática atendible en las comunidades parroquiales de la Ciudad de México.
Este programa parte de la idea de que no es necesario llegar a otras instancias si las partes involucradas tienen un mínimo de buena voluntad para solucionar un determinado problema.

"Las comunidades parroquiales –dice José Luis Aguilar– han sido excelentes universos para experimentar este principio y vivir el perdón evangélico, pues la gente sabe que pertenece a una comunidad que tiene como uno de sus ejes principales el perdón y la reconciliación. Estos elementos juegan un papel fundamental, pues los fieles en conflicto llegan con ese ánimo ante esta instancia y con la idea de que no se repitan los hechos y se lleva a cabo, de manera creativa, mecanismos de prevención entre la comunidad".

De acuerdo con el especialista, las problemáticas más comunes tienen que ver con la familia: "Los problemas de infidelidad ocupan el primer lugar. La pareja viene desecha y pide ayuda. A estas personas se les busca ubicar en la dimensión correcta del problema, pues muchas veces llegan cegados por el odio o muy lastimados o la falta de comunicación. Posteriormente, se les invita a asistir a alguno de los muchos grupos que tiene la Iglesia para rescatar el vínculo matrimonial. La mayoría de las parejas logran salvar su matrimonio".

Pero también es común encontrarse con problemas de herencias; de hijos o familiares en situación de adicciones; mujeres maltratadas o abandonadas; desintegración familiar; envidias o rencores entre hermanos o vecinos a causa de algún conflicto antiguo, etc.
"Han sido muy satisfactorias estas experiencias, pues efectivamente se han logrado conjurar conflictos que estaban a punto de estallar de forma irreparable. No es sencillo, sin embargo, el deseo de los involucrados de poner fin a una situación que para muchos es un infierno y la "aparente solución no existe", y por supuesto, la luz del Espíritu Santo, ayudan a sanar y restaurar los corazones y lograr buenos arreglos, contribuyendo a reconstruir el tejido social, en vez de ver familias divididas ahora son fraternas y unidas nuevamente".

José Luis Aguilar explica que en un principio los sacerdotes tenían cierta resistencia a implementar en sus templos este tipo de iniciativas, pero conforme fue pasando el tiempo, se dieron cuenta que la comunidad iba ganando en unión, en fraternidad y en solidaridad.
"En estas comunidades, la gente es realmente consciente de que no vale la pena pelear, que es el orgullo o el materialismo que muchas veces lleva las cosas hasta las últimas consecuencias, con resultados desastrosos y dolorosos para todos. Cuando la situación es grave, el sacerdote llega a intervenir y les hace ver precisamente esto. En ocasiones realiza alguna oración o misas sobre las personas para que sea el Espíritu Santo el que las ilumine y sane su corazón. Es sorprendente cómo pueden cambiar las cosas a partir de este momento".

El encargado de la comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis confía en que esta iniciativa logre permear aún más en los templos, y que con el tiempo todas las parroquias de la Ciudad de México tenga un Grupo de Intermediación de Conflictos para bien de cada comunidad y crear redes de mutuo apoyo. Por lo pronto, se trabaja en una segunda etapa que consiste en capacitar a las personas que realizan voluntariamente este noble trabajo.